Como el pago por uso disminuye la obsolescencia programada

Los nuevos hábitos de consumo, en especial el disponer de productos y servicios, en el modo de pago por uso puede tener una inesperada consecuencia. Hasta el momento, muchos fabricantes incorporan a su estrategia de negocios lo que conocemos como obsolescencia programada.

Fabricar productos duraderos puede ser malo para la cuenta de resultados; el consumidor no vuelve a comprarlos hasta que no siente la necesidad de hacerlo. Y eso puede tardar demasiado tiempo.

Con el modelo de pago por uso los incentivos hacia el fabricante están cambiando. Ya sus beneficios no provienen de la venta de nuevos productos, sino del alquiler de ellos. Para maximizar el beneficio puede ser incluso conveniente desarrollar productos y servicios duraderos.

La obsolescencia programada

La obsolescencia programada es una estrategia empresarial en la cual la caducidad de un producto es planificada y construida en la mesa de diseño. Esto es hecho para que en un futuro predecible el consumidor sienta la necesidad de comprar un nuevo producto o servicio que el fabricante ha producido para reemplazar el antiguo. Es una forma de meter la mano en el bolsillo sin que te des cuenta.

Los consumidores muchas veces ven la obsolescencia programada como una maquinación siniestra de los fabricantes. Pero Philip Kotler, un gurú de marketing, dice que mucho de lo que ahora mismo llamamos obsolescencia programada es el resultado de las fuerzas competitivas y tecnológicas de un mercado libre. Según Kotler estas fuerzas guían a las sociedades a mejorar los productos y servicios. En algunos casos puede ser cierto. Pero no en otros.

La obsolescencia programada no es una práctica nueva. Ni se circunscribe a coches y aparatos de electrónica. Un ejemplo clásico de la obsolescencia programada fueron las medias de nailon. Los inevitables rasgados de los pantis hacían que los consumidores comprasen continuamente otros nuevos. Durante muchos años los fabricantes no tuvieron ningún incentivo de desarrollar una fibra textil más resistente.

En general la moda (por definición) está construida en base a la obsolescencia. La camisa que compraste el año pasado está designada para que este año parezca antigua. Pero existe otro sector que fue boyante gracias a la obsolescencia programada de sus productos.

La estrategia de la obsolescencia programada es común en la industria informática. Las nuevas aplicaciones de software son cuidadosamente diseñadas para qué parezcan de un valor más reducido cuando se desarrollen las nuevas versiones del programa. En otros casos la obsolescencia se consigue con la compatibilidad.

Los nuevos desarrollos pueden leer los archivos antiguos en la nueva versión, pero los programas antiguos no pueden hacer lo mismo con los ficheros generados recientemente. Alguien que tenga la versión antigua puede comunicarse solo con otro que utilice la misma versión ¿Has intentado abrir un documento de Office 2007 en un Word o Excel 1997-2002 ?

El máximo exponente informático de obsolescencia programada es Intel. Está firma qué produce semiconductores y procesadores ya está trabajando en la producción de la nueva generación de chips antes que ha comenzado la comercialización de la última. Pero si hay unos fabricantes que recurren a la obsolescencia para proteger los beneficios.

Los fabricantes de impresora obtienen sus márgenes de los cartuchos de toner o tinta. Cuando una impresora lleva tiempo en el mercado tiene muchos fabricantes de cartuchos compatibles. Para el fabricante supone un gran incentivo sacar un nuevo modelo…aunque lo único que cambie es el cartucho de toner o tinta. A los consumidores no les queda más remedio que comprar los cartuchos originales porque todavía no se han desarrollado los compatibles. Y desde hace unos años han dado otra vuelta de tuerca (especialmente HP).

Desarrollar un nuevo modelo de impresora cuesta muchos recursos. Y los fabricantes de compatibles cada vez tienen un periodo de respuesta más corto para sacar un nuevo cartucho al mercado. Así que los fabricantes de impresora han conseguido hacer obsoletos los cartuchos sin tener que desarrollar nuevas impresoras. Simplemente introduciendo por internet un software en la impresora que detecte los nuevos compatibles. Y los rechace.

La estrategia de obsolescencia programada puede resultar contraproducente para el fabricante si produce nuevo productos que reemplace al antiguo demasiado a menudo. Puede despertar un cierto recelo en los consumidores los cuales pueden cambiar de marca o intentar buscar soluciones que le permitan mantener sus versiones antiguas.

En los últimos años el ciclo de vida de los productos se ha incrementado en gran parte debido a los mayores desarrollos técnicos. Así, los fabricantes se encuentran en la necesidad de planificar más cuidadosamente la obsolescencia en algunos sectores. Tomemos por ejemplo el sector del automóvil. Los fabricantes han tenido que añadir cambios cosméticos y de diseño para que los modelos antiguos aparezcan obsoletos.

La obsolescencia programada y el medioambiente

Sea como fuese, tener que llevar al vertedero un producto porque su obsolescencia fue diseñada antes de lanzarlo al mercado es un despilfarro de recursos que no nos debemos permitir.

Probablemente con el pago por uso consigamos productos más duraderos cuyas actualizaciones sean solo a través del software. Veremos como el mercado de automóviles o  incluso el de la moda, sufrirán dramáticos cambios en los próximos años.

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